El informe tiene 509 páginas, fue encargado por el Gobierno de la Región de Murcia en noviembre de 2023 y pagado con una subvención de 293.035 euros. Sus conclusiones son inequívocas: los suelos del entorno de la Sierra Minera Cartagena-La Unión presentan concentraciones de metales pesados que “alcanzan niveles excepcionalmente elevados y pueden representar un riesgo significativo tanto para la producción agrícola como para la salud humana si no se aplican medidas de manejo adecuadas”.
El escándalo es tal que ni La Verdad pudo silenciarlo, supongo que porque los periodistas y sus superiores también comen.
LV 30/4/26 Alberto Sánchez La Consejería de Agricultura del Gobierno regional prometió este jueves realizar más inspecciones y tomar más muestras para análisis en las fincas señaladas por una alta concentración de metales pesados en torno a la Sierra Minera de Cartagena y La Unión.
El polémico y mediático estudio que el departamento de la consejera Sara Rubira encargó a la Universidad Politécnica de Cartagena concluye que existen niveles elevados de plomo y arsénico en algunos terrenos de cultivo en el arco sur del Mar Menor, una zona influenciada por la extinta actividad minera del pasado siglo.
Ahora, la Consejería corroborará con otras analíticas los resultados de los estudios de campo realizados por el catedrático Ángel Faz y su equipo. En un encuentro con periodistas celebrado este jueves, Faz apuntó que, de forma generalizada, no le preocupan los datos de metaloides obtenidos en sus análisis, pero sí recomienda a la Comunidad llevar a cabo estudios adicionales en las fincas más afectadas para determinar si es preciso clausurarlas -al estar en producción- o cambiar sus usos.
La mayor o menor problemática con dichos suelos contaminados no solo estaría en la utilidad que se les da, sino también en el manejo de los mismos, apuntó el investigador. “Tengo motivos para la precaución, no para la alarma”, sentenció, al tiempo que trató de explicar que los metales se “fijan” al suelo en forma de carbonatos (de plomo o cadmio), quedando inmovilizados de forma natural: “Los porcentajes de solubilidad son mínimos”.
Aunque no se realizó un análisis específico de la cadena alimentaria en este informe, Faz sugirió que no hay evidencias generalizadas de transferencia de los metales a los cultivos y sus frutos, gracias a la composición geológica de los suelos y su alto pH (alcalinos). El científico diferenció entre la concentración global de un metal y su capacidad de interactuar con el entorno: “Los metales totales no dicen mucho; puede haber una alta concentración, pero que esté atrapado en la estructura mineral”.
El subdirector general de Producción y Nutrición Agrícola Sostenible de la Comunidad, Curro Miñano, pidió, por su parte, “mesura” a la hora de interpretar los datos del estudio, dada la repercusión mediática y política que ha tenido. Detalló que el Plan de Recuperación Ambiental de Suelos Afectados por la Minería de la Región de Murcia (Prasam) establece controles semanales en el entorno de la cuenca minera de Cartagena.
Este mismo año, la Consejería ha realizado una veintena de inspecciones a parcelas agrícolas y productos de la zona sur del Mar Menor -aunque no concreta cuáles-, y ha descartado la presencia en los alimentos de compuestos tóxicos vinculados a los restos mineros. “Que un producto asimile metales pesados es muy remoto”, subrayó Miñano.
Exceso de purines Respecto a la degradación de los suelos agrícolas por el uso excesivo de purines, Faz achacó este problema a un empleo incorrecto de los desechos de la ganadería en el campo, pero en tiempos pasados. Ahora, la revalorización ha cambiado: “Aplicar purines, si no se aplican mal, no es problema alguno; las plantas necesitan nitrógeno, y este o se mete con un purín o con nitrato amónico”. Faz cree que deberían realizarse más estudios toxicológicos en el campo -incluso en el valle del Guadalentín, Mazarrón o Águilas-, de cara a la llegada del programa de actuación en zonas vulnerables a los nitratos del Campo de Cartagena, aún sin aprobar, y de otras normativas que regularán mucho más las formas de fertilizar el suelo.
El investigador de la UPCT dice no sentirse cuestionado porque la Consejería de Agricultura invalidara en un principio su trabajo y pidiera a la Universidad el reintegro de los 300.000 euros que aportó de subvención para el mismo. Ahora, ya culminada una segunda versión más extensa y definitiva, Agricultura pretende validar esos resultados, aunque no se marca un plazo para hacerlo. Tras ese proceso, el departamento autonómico decidirá si pide la devolución de una parte del dinero, y qué cantidad.
Faz defendió al equipo que le acompañó en estos estudios, todos ellos pertenecientes al grupo de investigación de Gestión, Aprovechamiento y Recuperación de Suelos y Aguas de la Politécnica. Recordó, también, que lleva años estudiando el mapa de suelos de la Región, tarea ya que ya comenzó en su etapa en la Universidad de Murcia.
El PSOE pide a Miras que proteja la salud de las personas El Partido Socialista de la Región de Murcia quiso recordar este jueves al presidente Fernando López Miras que “tiene la obligación de actuar para proteger la salud de las personas, de los trabajadores, del sector agrícola y del medio ambiente, especialmente del Mar Menor”. Pese a esta obligación, el PSRM acusa al PP de llevar más de 30 años “mirando hacia otro lado ante los metales pesados de la Sierra Minera, la contaminación industrial de Cartagena y ahora también frente a los nitratos de las granjas que están degradando los suelos agrícolas y afectando al Mar Menor”.
Es realmente muy preocupante que la consejería de agricultura no haya puesto en marcha aún un control toxicológico de todos los productos agrícolas que procedan de esos campos tan contaminados. Así como también a los trabajadores agrícolas de esa zona.

